| Escrito por Gabriel Arturo Lugo Morales, on 25-05-2006 19:41 |
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 En este espacio, le dedico a mi abuelo, el maestro Arturo Lugo, algunas líneas que describen, a grandes rasgos, su vida, buscando rescatarlo del olvido en que ha caído, inmerecidamente, pues fue uno de los grandes músicos que Durango ha visto nacer, a la altura de Manuel M. Ponce, Alberto M. Alvarado, Ricardo Castro, etc. Su orquesta fue la más prestigiada a principios de este Siglo XX. Existe una leyenda difundida en el Libro "Leyendas y Relatos del Durango Antiguo" Primera Parte, 2a. edición, escrito por el Sr. Manuel Lozoya Cigarroa, titulada "El músico que le tocó al diablo", que también incluyo líneas abajo, en la cual se le atribuye a mi abuelo una historia macabra. Tristemente, la gente conoce más esta leyenda, sin fundamento alguno, que el virtuosismo y calidad que, como músico tuvo este hombre ilustre. Como homenaje al maestro Lugo, su nombre fue escrito con letras de oro en el kiosco de la Plaza de Armas de la ciudad de Durango, Dgo., además, una calle cercana al Santuario de Guadalupe, también lleva su nombre. La biografía que presento, fue tomada del libro "Músicos de Durango", escrito por el Lic. Héctor A. Palencia A., segunda edición, impreso en el año de 1964, y es gratificante para mí, saber que aun existe gente interesada por los verdaderos valores de Durango.
 Como homenaje al maestro Lugo, su nombre fue escrito con letras de oro en el kiosco de la Plaza de Armas de la ciudad de Durango, Dgo., México Este magnífico compositor, preferido director y singular ejecutante, nació en la ciudad de Durango, Dgo., el 14 de Noviembre de 1866. Hijo de los señores don Nicolás Lugo y doña Petra Navarrete de Lugo, se educó en el seno de una familia que vivió ajustada a las normas morales tradicionales. Por este motivo, desde su infancia hasta su muerte, renunció a ser esclavo de los sentidos que reclamaban la satisfacción de las necesidades biológicas, y con frecuencia se remontaba del mundo común y corriente al mundo de los valores, visitado sólo por los artistas de mayor sensibilidad. El ímpetu de trascendencia que conduce al arte, surgió en Arturo Lugo desde la edad de nueve años. El ingreso a esa comarca fantástica, caviladora, pero también liberadora, no le fue difícil. Nació en la época en que era considerada peligrosa cualquier aventura humana, que pudiera trastornar el orden establecido por las buenas gentes; se aseguraba que "hasta los palos del monte tienen su separación", y se heredaban de los mayores sus principios, gustos y oficios. Se nacía comerciante, labriego, latifundista o músico, de acuerdo con las actividades de sus antepasados. Y siendo músico don Nicolás Lugo, el medio social disponía que fuera músico también el pequeño Arturo.  Fotografía de la Orquesta del Maestro Lugo tomada el 26 de Septiembre de 1899, él aparece tocando su arpa. Hizo sus estudios primarios en la Escuela Número Cuatro, de la ciudad de Durango, y los continuó en el célebre Instituto Juárez. Los bellos corredores del caserón que ocupaba este centro de estudios, albergaron --como sucedió con otros insignes duranguenses -- sus primeras inquietudes y esperanzas. Allí fue alumno en la clase de solfeo de don José María Mena, autor de unas famosas cuadrillas, de las cuales se popularizó tanto la cuarta figura, que en muchos bailes "La Cuarta de Mena" era la única pieza que se bailaba. Después fueron sus maestros, el ilustre don Manuel Herrera (cuyo nombre también aparece en el kiosco de la Plaza de Armas) y don Juan Vázquez. Entonces, Herrera pronosticó que la vocación y gran inspiración del joven Lugo, le harían escribir composiciones que cautivarían a los enamorados de todos los tiempos. Posiblemente, Herrera no se equivocó. Porque todavía existen muchos jóvenes que a pesar de copiosos esfuerzos, no han conseguido extirpar en ellos toda raíz de nocturno romanticismo. La humanidad se está tornando tan chabacana en los últimos años, alborota en los estúpidos espectáculos de la lucha libre, come con tan poca gracia en las cafeterías al estilo yanqui, viste colores tan detonantes y acepta ideas materialistas que hacen naufragar a la persona en el océano del hombre masa, que acaso volverá otra época con el anhelo de ser singularmente romántica.  Arturo Lugo Arturo Lugo compuso sus obras antes de que Freud conmoviera a la sociedad humana. Respetó y exaltó el bonito y azucarado mundo de convenciones y represiones en que vivió mucha gente. En el tiempo de Lugo, el taumaturgo vienés (Freud) todavía no enseñaba a decir las cosas con claridad, y se hacía mérito de la privación; el poeta se contentaba con el suspiro o veía pasar a la amada con la levedad de una mariposa. En una hacienda del Cauca, María esperaba a Efraín, en la novela - arquetipo de nuestro amor romántico. Y en la encantadora ciudad de Durango -- tan favorable al romanticismo --, se idealizaba o se repudiaba a la mujer en sus contrarios extremos de serafín o de vampiresa; los ingenuos amadores románticos creían que la dama de sus pensamientos vivía en un castillo de nubes, y que aun con el pétalo de una rosa se le podía profanar. El maestro Lugo y los demás artistas de aquellos días sin "twist", embellecían el mundo en que cada amante creía que era él quien amaba por primera vez. La producción musical del maestro Lugo comprende valses, polkas, marchas y gavotas. Destaca la hermosa composición a ritmo de vals "Lola", que dedicara a su novia, la virtuosa señorita Dolores Loza, que después fue su esposa y le dio varios hijos; las marchas escritas en homenaje al señor general don Severino Ceniceros y al poeta, doctor y general don Francisco Castillo Nájera; la gavota que le inspiró la profesora Luz Alfaro y Parra y el vals "Cuca", que compuso con cariño a la poetiza María del Refugio Guerrero Román, y que fue estrenado en un memorable baile, efectuado en el Palacio de Gobierno. El popular compositor Lugo y el gran poeta Antonio Gaxiola, cultivaron una ejemplar amistad. No obstante la diferencia de edades, los dos románticos se reunían para escuchar música y versos. Algunos dicen, que cuando Gaxiola se fue a la ciudad de Chihuahua, Lugo expresó su presentimiento de que el poeta iba a encontrarse con la muerte. Poco tiempo después, el escritor de veintisiete años, perdió la vida en un combate. Dedicó a Gaxiola -- que es la imagen de nuestro romanticismo -- su hermosa obra "Brumas de Oriente", que está estructurada conforme a las leyes de la composición. Diez días antes de cumplir dieciocho años de edad, formó su propia orquesta que se distinguió en los más tradicionales saraos, celebrados en las postrimerías del siglo XIX y comienzos del XX. Es digno de recordarse el galardón que obtuvo en el concurso de orquestas convocado en el año de 1909, con motivo de la brillante inauguración del lujoso casino de Gómez Palacio, en la hospitalaria Comarca Lagunera. El Gobernador del Estado de Durango, don Esteban Fernández, entregó al maestro Lugo, la medalla de oro, disputada entre su orquesta y las más notables de los Estados de Coahuila, Chihuahua y Zacatecas. Al retornar a su ciudad natal, fue felicitado públicamente por sus numerosos admiradores, que pertenecían a la elegante aristocracia, protegida y fomentada por el viejo dictador Porfirio Díaz. La orquesta de Lugo, estaba constituida por elementos que considerados individualmente, dominaban bien sus instrumentos, y en conjunto, se ajustaban a una disciplina estricta logrando un admirable acoplamiento, que hacía posible la coordinación entre el movimiento de la batuta y la respuesta instrumental. Todos los duranguenses han oído elogios desmedidos para las serenatas tocadas por Lugo, que llenaron de música las calles obscuras de Durango, mientras los enamorados de levita negra e insomne rostro, envueltos en el gaseoso romanticismo, descarnaban a la mujer de sus sueños para convertirla en quimera.  Arturo Lugo A los catorce años de edad, era uno de los mejores ejecutantes de Durango, formando parte de la orquesta de su padre. Sus compañeros eran jóvenes que como él, querían individualizarse por medio del arte musical. La tragedia en que perdió la vida su querido hermano José, entristeció su existencia y lo hizo descuidar sus tareas musicales; la orquesta se desintegró y él ingresó a la burocracia. Y contra la suposición generalizada de que un artista no puede resistir el desempeño de un empleo administrativo con su inflexible horario, el maestro Arturo Lugo fue un eficiente oficinista de la Dirección General de Rentas, durante la administración gubernamental del señor Lic. Alberto Terrones Benítez, demostrando así, no sólo su calidad como músico, sino también como administrador. Murió en la ciudad de Durango, cuando ya la vejez lo había obligado a un doloroso retiro el día 10 de Julio de 1949 a la edad de 82 años. La llegada de la radio a Durango, propiciaron que sus admiradores lo dejaran en el olvido, lo que impresionó mucho a su sensible corazón. A raíz de su muerte nació la Unión Filarmónica Mutualista de Durango, que tiene su domicilio en la calle de Zaragoza entre 20 de Noviembre y 5 de Febrero, a un costado del Palacio de Gobierno. Le sobreviven sus hijas, María de la Luz, María Guadalupe, María y María Luisa, así como su hijo menor Arturo quien conserva algunas de las magistrales composiciones en sus partituras originales, escritas del puño y letra del maestro Luguito (como lo llamaban cariñosamente sus amigos)."
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